Novedades

la-logistica-inversa-ya-no-se-percibe-como-un-costo-inevitable

En Argentina, la logística inversa en el canal farmacéutico y medicinal se ha consolidado como un eslabón clave dentro de la cadena de suministro. Aunque su actividad se mantiene durante todo el año, presenta una marcada estacionalidad que refleja los hábitos de consumo y las necesidades sanitarias de la población.

Abril y el fin del verano: se intensifica el retorno de productos vinculados a las vacaciones, como protectores solares, cremas post-solar y artículos de cuidado dérmico. Estos productos, al perder vigencia estacional, generan un pico de devoluciones y redistribución hacia laboratorios y distribuidores.

Septiembre y octubre: el protagonismo pasa a los medicamentos de invierno —antigripales, antialérgicos, jarabes y descongestivos—. Una vez superada la temporada fría, las farmacias y droguerías devuelven grandes volúmenes de stock, lo que exige una logística inversa ágil y eficiente.

Este comportamiento convierte al sector en intensivo en logística inversa, ya que no solo se trata de gestionar devoluciones, sino también de garantizar la trazabilidad, el cumplimiento normativo y la correcta disposición de productos que no pueden volver al mercado.

La creciente digitalización de la cadena de suministro en Argentina está potenciando la visibilidad de estos flujos. Empresas del sector están invirtiendo en sistemas de gestión que permiten anticipar los picos estacionales y optimizar la recuperación de productos, reduciendo costos y riesgos.
Además, la presión por la sustentabilidad impulsa a laboratorios y distribuidores a implementar prácticas de reciclaje y reaprovechamiento, alineándose con estándares internacionales.